Everth Paguagua: historia de una sonrisa
Everth Paguagua tiene 18 años y vive en una pequeña casa de adobe de una habitación en Dipilto con sus padres, 9 hermanos y dos sobrinas. Cuando tenia apenas 2 años sufrió una meningitis que, por falta de medios, le ha impedido hablar y caminar hasta hoy.
Desde que la familia Lanuza (luego Fundación San Agustín) le conoció cuando tenía 7 años, nos hemos ocupado de que tuviera alimentación diaria, silla de ruedas, ropa … Y Everth ha ido creciendo, junto a nosotros, regalándonos en cada momento que vivimos junto a él sonrisas que ninguno olvidaremos. Cuando sabe que viajamos a Ocotal, se levanta cada mañana "oscuro", como dice su familia, para esperarnos en la puerta de su casita de adobe.
Este verano, coincidiendo con el viaje de algunos de nosotros, le hemos llevado por primera vez de excursión a la Virgen de la Piedra, en Dipilto. Estaba feliz: nunca había ido en coche… ¡Es tan fácil conseguir que sonría!
Y este pequeño homenaje le dedicamos ahora, aunque el no leerá estas palabras y nunca sabrá hasta que punto su mirada y su sonrisa fueron norte, meta, oasis y luz en el difícil camino de ayudar a tantos niños que, como él, no ven pasar oportunidades frente a su puerta.
Por eso, Everth Paguagua, estás en el corazón de todos los que te conocemos, y eres auténtico protagonista en la historia de la Fundación San Agustín en Ocotal, que junto a la Familia Padre Fabretto sigue luchando cada día para que los niños de Nicaragua tengan un futuro diferente. GRACIAS, entonces, por el INMENSO REGALO DE TU SONRISA.
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